El poder de las redes sociales frente al poder jurídico

Posted by Antonio Gamez in , , Comments 0 comentarios

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El mundo del social media y mundo jurídico deben vigilarse mutuamente, para que ambos no irrumpan en ilegalidades.


Los actos punibles e ilegalidades cometidas por los usuarios en el mundo social media deben ser penados por la justicia,  igual que  los actuaciones injustas de nuestras   instituciones legales deben ser frenados por las redes sociales.  

Internet a través del social media se ha convertido en un termómetro que mide fielmente el nivel de democracia y de justicia.

El último caso sobre el falso rumor difundido en las redes sociales, principalmente Twitter, contra el político inglés Lord MacAlpine y que ha terminado con la denuncia de veinte de los tuiteros más relevantes y con mayor número de seguidores,  es uno más de los tantos que se han difundido por las redes sociales y crea la polémica sobre lo que es o no punible según las leyes de nuestras sociedad. Enrique Dans ha escrito un buen artículo al hilo de éste caso de Lord MacAlpine opinando sobre éste dilema.

Coincido con EDans en lo principal. Ya sea en el mundo de las redes sociales o ya sea en el mundo físico las reglas y normas que la sociedad aplica para su convivencia tienen que ser idénticas, aunque que no es tan fácil de dar por zanjada la discusión con afirmar que los delitos son los mismos ya sea en el mundo offline o en el mundo online.

El efecto de difundir un rumor, bulo o noticia sobre una persona o marca, tiene una repercusión inmediata en su reputación y a diferencia del mundo online una crisis de reputación en los medios sociales puede alcanzar una viralidad difícil de controlar y unos resultados incontrolables.

Viene a colación el famoso dicho mas vale un mal acuerdo que un buen juicio, que trasladado el mundo del social media equivale a “mas vale cambiar una decisión a tiempo que una buena crisis de reputación”. Y con ello me refiero a los dos últimos casos, al menos conocidos por mí, que se han dado en nuestro país: el caso de Tele 5 y la querella contra el bloguero Pablo Herreros y el  caso de la madre que según nuestro ordenamiento jurídico había sido condenada a prisión (posteriormente indultada)  por gastar dinero en comida y pañales con cargo a una tarjeta de crédito extraviada.

El poder de las redes sociales ha hecho posible que una cadena TV cambie una decisión consesuada seguramente por el Consejo de Administración de Tele 5 y que el Gobierno haya indultado a la reo (indulto que previamente había concedido un juez) de una pena dictada por una institución jurídica y  en ambos casos las rectificaciones se han tomado  para evitar sendas crisis de reputación de consecuencias inimaginables.

A veces el poder de las redes sociales endereza tortuosos caminos de las organizaciones o de la justicia aunque no lleguen a actuar sobre los orígenes (las raíces), pero no creo que ocurra lo contrario. Las injerencia de la justicia en el mundo social media  puede  a veces castigar  hechos nos constitutivos de delito, y puede que invada la morada del derecho a la libertad de expresión.

Si bien los delitos son delitos ya tengan lugar en la calle o en la red, la justicia puede que no sea la misma cuando un individuo ejerce su derecho de libre expresión en la red en lugar de ejercerlo en la calle.Máxime si el ciudadano tiene una alta relevancia y un numeroso grupo de seguidores detrás.

El grado de difusión y el nivel de referencia del emisor,  parece que puede ser un agravante y en mi opinión no debería serlo, pues en éste caso entiendo que estamos en una involución hacia aquellos tiempos en los que podías criticar la dictadura tras puerta cerrada; nunca se te permitía emitir críticas ante la barra de un bar. Ahora resulta que lo único que ha cambiado es la mesa de camilla por la barra del bar y ésta por las redes sociales.

El sistema contra las cuerdas de las redes sociales.


Cuando la reputación que se pone en juego es la del propio sistema o lo que ello representa  hay una línea muy débil para distinguir lo que es “libertad de expresión” de lo que es represión y autoritarismo.

Ciudadano británico condenado por ofender a soldados a través de Facebook. 

Internet a través del social media se ha convertido así en un termómetro que mide fielmente el nivel de democracia de un país y el nivel de justicia. Personalmente pienso que la democracia como la gripe no tiene grados;  o se tiene o no se tiene.

Condenado por insultar al emir a través de un tweet.

El problema no se resuelve tan fácil con la famosa sentencia:  a Dios y lo que es Dios y al Cesar lo que es del Cesar y la pregunta sigue siendo ¿cuando el uso de la redes sociales es un crimen? . Ante el poder de difusión y de viralización de las redes,  el sistema jurídico y político puede llegar a tocar la linea del autoritarismo e incluso traspasarla.

Twitter critica al gobierno chino al  encarcelar a un ciudadano por haber publicado un tweet sarcástico.

Lo realmente cierto de todo ello es que la dignidad de la persona y su reputación hay que respetarla por encima de todo y el poder que tienen las  redes sociales hay que administrarlo con equidad y ésta es una norma que debe ser inquebrantable tanto por los que usamos las redes sociales en el mundo online como por los que dictan las leyes en el mundo físico, offline.

Las redes sociales deben usar su poder para poner freno a actos injustos de las instituciones políticas y jurídicas y no al contrario.


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